Mi cabeza estaba tan llena de pensamientos, que no los diferenciaba, mi mirada estaba perdida en la oscuridad de la noche, solo podía visualizar la luna en el reflejo del agua, donde yo, con los dedos de mis pie, notaba su roce. El agua fría, tan fría como yo en ese momento.
Me encontraba sentada en el muelle, con ambas manos sobre la quebrada madera, y acompañada del silencio.
Intentaba que mis pensamientos se calmaran, de la misma forma que estaba el mar. Pero algo inesperado se interpuso en mi objetivo, escuche unos pasos apagados, que arrastraban los pies de una manera cansada por la fría madera, esos pasos se dirigían hacia donde yo me encontraba, y note que pararon tras de mi.
Con una voz seca me preguntó:
-¿Un cigarrillo? –dijo tranquilamente-.
Me giré, en la oscuridad no podía distinguir su cuerpo, como si de una mirada de fuego se tratase, solo apreciaba el reflejo del fuego del cigarrillo en sus ojos.
_Sona
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una segunda parteeeeeeee :D
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